¿Realmente hace falta un manual de identidad corporativo?

Si querés lograr un posicionamiento consistente y ahorrarte horas de trabajo malgastadas, creá tu propio manual de identidad corporativa.

Tu marca es mucho más que un logo, sin importar la magnitud o la industria a la que pertenezca. No podés trabajar correctamente la imagen de marca sólo con un logo pixelado o con un logo en una tarjeta personal. Si sos de los que consideran que no vale la pena tener un manual de identidad corporativa, quizás sería bueno que leas este artículo para que comprendas por qué sí te lo recomendamos.

¿Qué es un manual de identidad corporativa?

Un manual de identidad corporativa es un documento que recoge los principales elementos y normas de uso para la aplicación gráfica de tu marca. Es decir que plasma la identidad visual de tu empresa o negocio.

Grandes marcas como Coca-Cola, Google, Apple y Personal tienen manuales super extensos porque su presencia abarca múltiples dispositivos, plataformas y formatos. Además, son miles de personas las que trabajan con la marca, incluso mundialmente. Estas empresas no pueden arriesgarse a que la marca sea incorrectamente aplicada y por tal motivo recurren todos a la misma guía: el manual de identidad corporativo.

Quizás sentís que no sos una gran corporación y, por eso, esto no te repercute. Sin embargo, no es así. Diariamente, creas piezas gráficas porque necesitas que tu negocio se exprese visualmente, ya sea en un simple folleto, en placas para Instagram o en un anuncio de publicidad. Mucho más hoy, cuando la presencia diaria en el mundo online es casi obligatoria. En varias oportunidades, te animas a hacerlas vos, pero en otras dependes de un diseñador. También puede suceder que trabajes con varios diseñadores de acuerdo al tipo de formato. Un manual de identidad corporativa te garantiza que todos manejen la misma información y sigan el mismo criterio para realizar los diseños.

Entonces, ¿por qué es importante tenerlo? porque básicamente te ayuda a que tu marca sea consistente y te ahorra tiempo de trabajo, dado que una vez que contás con un manual no tenés que pensar cómo aplicarla, preguntar a otros o buscar en archivos.

¿Qué elementos debe incluir?

  • Introducción: qué es la marca, valores, personalidad y cómo se entiende el negocio.
  • Logotipo y sus variantes: especificar si únicamente se compone de un logotipo o también cuenta con un isotipo; si posee más de una versión y determinar cuándo se emplea cada una de ellas.
  • Tamaños y área de seguridad: lo primero se refiere al tamaño mínimo en el que se podrá usar el logotipo sin perder su legibilidad tanto online como impreso. Lo segundo al tamaño de los márgenes o espacio vacío alrededor.
  • Colores corporativos: primarios y secundarios, especificando las composiciones para imprenta y pantalla.
  • Tipografías: también se definen la principal y secundaria. La primera por lo general es la utilizada en el logo y sirve para titulares. La segunda para el resto de los textos.
  • Fotografías e iconos: concretar el estilo fotográfico e iconográfico que se va a usar.
  • Tono de voz: detallar la forma en la que se va a hablar con el público objetivo.
  • Información extra: indicar usos incorrectos y aplicaciones en diferentes situaciones. Es habitual que se pongan ejemplos.

No importa la extensión del documento, puede ser básico, pero lo que importa es que se puedan apreciar rápidamente los diferentes elementos gráficos de tu marca y cómo interaccionan entre ellos para crear un estilo consistente.

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